Descubriendo Vietnam en diez días (parte norte):

Inicié  el viaje en julio, estuve cuarenta días recorriendo  Asia. En esa oportunidad, los países seleccionados para mi itinerario fueron: Singapur, Indonesia y Vietnam. Para viajar desde Ubud, Indonesia a Hanói (Vietnam) no hay vuelos directos. Todos hacen escala en Singapur de varias horas. Es por ello que aproveché  para alojarme una noche en los hoteles del mejor aeropuerto del mundo. Por cierto, me daba pena dejar el hotel, porque tenía ganas de seguir disfrutándolo un rato más. Durante el vuelo, me sentí observada todo el tiempo, ya que éramos solo dos o tres mujeres en todo el avión. Y de las dos o tres era la única blanca. Creo que durante el vuelo fácil me pidieron dos o tres veces el pasaporte, nunca me había pasado algo así. Al llegar tuve mucha adrenalina, ya que estaba fuertemente custodiado el aeropuerto.

HANOI

Hanói es la capital de Vietnam, y como toda ciudad grande y capital, es muy  caótica. Si bien tenía una idea que sería así, me asombró  vivirlo.  Es una de las cosas que te dicen y no te las crees hasta que las ves. El tráfico es una locura, prácticamente no tienen semáforos y no hay una mano única, sino que las motos van para todos lados.  Como dato curioso, puedo decir que es el país con record Guinnes de motos por habitante. Me pasó que el primer día que llegué, dejé las valijas y salí a caminar. Me quedé en la esquina, fácil cinco minutos porque realmente no me animaba a pasar por la gran velocidad de tránsito, y sentí que un vietnamita me agarró de la mano y me cruzó, alrededor nuestro nos iban esquivando tuck tuck, motos y algunos pocos autos. ¡Es toda una aventura cruzar una calle! Me asombré  no presenciar nunca un choque. Es increíble la habilidad con que manejan y la forma en que lo hacen. Es el único lugar donde vi en una moto de pequeña cilindrada, en general son scooter ir cinco personas, ¡sí! ¡cinco! Toda una familia, desde el bebé que va en brazos del que maneja más personas grandes, adolescentes, niños. Desconozco si es obligatorio el uso del casco, lo usan algunos, no todos. A pesar de esto, insisto, nunca presencié ningún accidente. Parece una locura y es muy difícil describir la sensación que uno siente al ver el caos de tránsito, ruido, tremenda contaminación auditiva (bocinas, música) y visual. Creo que esto es lo que hace que sea energético y que esta experiencia uno la deba vivir al menos una vez.

 Otra cosa me llamó  mucho la atención y es que la gran mayoría de  personas mayores no saben inglés, solo los jóvenes. Es por eso que si uno consultaba algo por la calle a una persona grande, ellos son muy amables, y enseguida buscan a alguien que te explique o responda en inglés.

SAPA Trekking y vivencia en casa de familia 

La primera excursión fue a Sapa tres días, dos noches. Se encuentra a 300 kilómetros aproximadamente, son cinco horas en bus. Las terrazas de arroz en Sapa son  una de las siete terrazas más fabulosas en el mundo. Cuando llegué  en el bus, al bajar había muchísimas mujeres que te ofrecían artesanías, comidas y tours. Algunas  en vietnamita. Ahí comprobé que el idioma universal de las señas existe. Es asombroso escuchar a las mujeres, como a través de fonética aprendieron diferentes idiomas, muchas de ellas incluso analfabetas.

Iba viendo como prácticamente todos los que viajaron conmigo en el bus se iban alejando con los diferentes guías, y al mío no lo veía. Hasta que vi a un hombre en una motito mirándome, era el único que quedaba, ya que el resto se había dispersado. Pensé, quizás sea mi guía. Me acerqué y le consulté. Aclaro, mi inglés es intermedio, no fluido, él no hablaba inglés, pero con señas me decía que me subiera a la moto que me llevaba. Yo pensé: “¡ni loca!” Al ver mi cara de desconcierto y darse cuenta que no entendía, llamó a la esposa, y la mujer me habló en un inglés rápido y con acento vietnamita, (¡obviamente no entendí absolutamente nada!)  Como se dio cuenta que no entendí nada de lo que me trataba de explicar, le hizo hablar a una turista española que ya estaba alojada en su casa. Ella me dijo que no me preocupara que a ella le había pasado lo mismo, que no le había entendido  nada al marido.

Mi guia de freewalking en Hanoi

Puente Rojo Hanoi (en vietnamita, Cầu Long Biên)

Puente Rojo Hanoi  

Fue realmente bastante cómica la situación,  después en el trayecto en moto realmente lo disfruté muchísimo. Habrán sido unos treinta minutos en un camino con bastantes curvas.

Si nunca viviste la experiencia de quedarte a dormir en una casa de familia o homestay,  te aseguro que Vietnam, es un lugar para intentarlo al menos una vez. Está muy bien organizado y es muy seguro. Cuando compras  un paquete de trekking, parte  de lo que pagás irá  a la familia en donde te alojas. Si bien el principal ingreso es la agricultura, el turismo es un complemento económico para la familia. Además así podrás descubrir y vivenciar de cerca la cultura de Sapa.

Es un pueblo rural, en caso de alojarte en alguna casa, tendrás compañeros de aventuras como gallinas, cerdos, gatos, perros y búfalos.

Algunas características

La mejor época para ver a los arrozales con un verde intenso que resalta frente a las casas precarias de madera es en verano. Si bien llueve bastante, el paisaje es alucinante.  Es sorprendente la vestimenta de las mujeres, que son literalmente un arcoíris de colores. Todas con diferentes bordados.

Durante la tarde, la guía nos llevó por caminitos en medio de los arrozales a las diferentes aldeas. A la noche, todo el grupo que estaba compuesto por una pareja de españoles, tres alemanes y yo cenamos junto a la pareja anfitriona comida típica. Nos hicieron probar la happy wáter, que es una bebida incolora como el agua, pero con bastante graduación alcohólica, más que el vodka, es wine rice (vino de arroz).

A la mañana siguiente, desayunamos e iniciamos el segundo trekking, esta vez acompañados por lluvia, vimos cataratas, como cosechaban arroz, y de casualidad fuimos testigos de una pelea de gallos.

Es realmente sorprendente como los locales caminan por la montaña y arrozales como cabritos, saltando sin resbalarse, con unas sandalias que no sé cómo hacían para no caerse. Además es gracioso como por caminitos súper angostitos, donde apenas pasa una moto, varios de ellos van caminando con paraguas.

Sapa pueblo

Al día siguiente, decidí quedarme en Sapa Pueblo. Es muy lindo, realmente parece más europeo que asiático, de hecho hay muchos emprendimientos franceses e italianos. Hay varios hoteles lujosos, spa y hoteles estándar. Lo más llamativo es el mercado donde ver distintas verduras y frutos con una increíble variedad de colores y sabores. El edificio que más resalta es su Iglesia. Solo está abierta los domingos que es cuando celebran misa, el resto solo la podrás ver de afuera.

Después de Sapa emprendí nuevamente el regreso a Hanói, en bus, también se puede hacer en tren. Sapa es un imperdible para los amantes del trekking. Es sorprendente lo antagónico que son estos lugares, del relax al caos de tránsito.

sapa cerdos

Sapa

Lluvia en Sapa

HALONG BAY

Al otro día contraté  un crucero por Halong Bay. Si leíste bien, ¡un crucero! Realmente Vietnam es sumamente barato, imagínate que se come por un dólar.

Les recomiendo visitarla. Es tan intenso el color esmeralda  del agua y recorrer algunas de las islas en kayak  que no tiene precio, es un paisaje único.  En 1994, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Además, desde 2011 es una de las siete maravillas naturales del mundo.

En el crucero, en general te enseñan a cocinar platos típicos vietnamitas, que obviamente son a base de arroz.

Lo ideal es combinar el crucero con la visita al Parque Nacional Cat Ba, que fue lo que hice. En verano es bastante húmedo y pegajoso, pero después de subir la última parte que es bastante empinada, te aseguro que la vista es bellísima y no querrás moverte de ahí por mucho tiempo. Después de tres días de relax, volví a Hanói, es fuerte el contraste.

TAM COC

En mi caso decidí hacerlo en excursión, pero llegás en bus perfectamente, es más me hubiera quedado a dormir porque realmente me pareció muy pintoresco. Fue un día que exprimí al máximo cada minuto del día. En una parte te prestan bicis para visitar los arrozales. Me sentía Julia Roberts, pero en Vietnam. Una sensación de paz, frescura y libertad que no se puede transmitir con palabras. Fue un momento mágico del viaje. Los colores, de los arrozales, el azul del cielo, creo que me quedarán impregnados por siempre. Después del recorrido en bici, disfrutás de un recorrido por el río. Es bastante curioso y sorprendente ver arrozales y la vida rural, y por el otro gente pescando de manera artesanal. Está lleno de cuevas el lugar.

En varios lugares de Vietnam, me asombró como varios de los trabajos pesados están realizados por las mujeres. En este caso, por ejemplo, en Tam Coc se hace en un barco pequeño con remos. Para descansar los brazos, también lo hacen con los pies, es bastante sorprendente este tipo de imagen. El que nos llevó, a un yanqui y a mí, fue un adolescente de no más de quince años. Mientras navegaba disfrutaba, pero con un dejo de tristeza por estos jóvenes y mujeres que trabajan muchas horas en algo sumamente agobiante.

RECORRIENDO HANOI

Me reservé  los últimos dos días para recorrer Hanói. Soy una convencida que la mejor forma de recorrer un sitio es de la mano de un local, por ello sin dudarlo hice un freewalking. Me pasó a buscar por el alojamiento y recorrimos caminando todo el circuito histórico y museos. Era un joven que estaba estudiando, y me decía que hacia estos recorridos, como todos los guías locales, para tener la oportunidad de conversar en inglés con extranjeros y así de alguna forma ellos viajar y conocer otras culturas. Es por ello que estaba fascinado de poder conversar conmigo, ya  que era la primera turista argentina con quien hacia el circuito. Almorzamos en un restaurante típico frente a uno de los museos. Me trató de enseñar a usar los palillos para comer arroz, pero me fue imposible, así que seguí con mi tenedor. Para ellos es una ofensa dejarles propina, de hecho no hubo forma de darle dinero, estaba feliz de practicar y perfeccionar el inglés (no sé cuánto habrá perfeccionado conmigo, que no lo hablo bien). Los dos museos que realmente me impactaron y que recomiendo no perdérselos son: uno el Ho Chi Minh Trail Museum. Este, si bien queda un poco alejado de la zona turística, para cualquiera interesado en la historia, sobre todo bélica, encontrará este lugar realmente interesante. Es muy conmovedor ver las fotos, en mi caso, no podía parar de llorar. En el jardín, hay varios tanques de guerra y aviones.

El otro es el Vietnam Military History Museum, está cerca del Mausoleo de Ho Chi Minh, es uno de los siete museos nacionales del país.

Me hospedé  cerca del Hoàn Kiếm Lake, por lo que pude ver el lugar en diferentes horas. Es hermoso a cualquier hora del día, pero principalmente a la tarde noche, en donde encienden las luces de la ciudad. En el puente rojo, siempre hay artesanos vendiendo, lo más sorprendente es como trabajan el papel. Compré  una tarjeta que cuando la abrís se transforma en crucero, es increíble como con un trozo de papel hacen cosas maravillosas. Cerca de allí, no más de cinco minutos caminando está el teatro de las marionetas, que es muy recomendado.

Una de las costumbres es comer en la calle. Los puestitos callejeros ponen unas banquetitas sumamente bajitas (a veces sentía que terminaría en el piso) y mesas para compartir, es decir nunca cenás o almorzás solo. Los locales en los bares toman Bia Hoi, la cerveza de la capital.

La verdad es que a pesar del caos, volvería sin dudarlo a Hanói. Podría decirse que es una parada obligada. Estuve solo diez días y me quedé  con muchísimas ganas de seguir descubriendo su cultura.

Bahia Halong Bay

Bahia Halong Bay

Remando con los Pies

Cerveza típica en Halong Bay

Marionetas de agua

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