ECUADOR EN QUINCE DÍAS en bus

DÍA 1 Vuelo a Guayaquil.

Es un vuelo que dura aproximadamente seis horas. Llegamos a medianoche ya que hubo un retraso muy grande. Desde el aeropuerto, nos tomamos un taxi hasta el hostel. Cuando llegamos, toda la cuadra estaba sin iluminar, parecía una boca de lobo.

—¿Están seguras que es acá? —nos preguntó el taxista.

—Sí, sí, no se preocupe. Seguro el del hostel nos está esperando…

Bajamos… todo sin la mínima luz. Golpeamos y nada, nos empezaba a dar miedo ya que no había un alma. Al no obtener respuesta nos fuimos hasta el único lugar iluminado (justo a una cuadra) y ¡zas! Era la policía. La verdad es que fueron muy amables, le explicamos la situación. Tratamos de que contactaran al dueño, pero sin lograrlo. Decidimos esperar un rato, mientras ellos nos ubicaban un hotel para poder pasar la noche, ya que no contábamos con internet y el hostel no respondía. En esa hora y media que estuvimos allí, charlamos bastante con un agente de la policía que nos hizo el aguante. Debo decir que una de las cosas que disfruto de estas experiencias es conversar con la gente local sobre la vida en ese lugar, y responder sus preguntas sobre nuestro país o ciudad de origen. ¡Los intercambios son enriquecedores! Después de casi una hora y media cuando ya íbamos a salir hacia el nuevo alojamiento, logramos contactar con el dueño de nuestro hostel quien nos explicó que recién había llegado ya que tuvo una emergencia médica con su hija.

DIA 2 Caminamos por el Malecón. Realmente nos pareció muy linda la costanera. Compramos un ticket para subir al bus panorámico que te lleva a recorrer todos los lugares interesantes de la ciudad. El Malecón, es uno de los sitios más turísticos de la ciudad, donde  hay numerosos jardines, fuentes, restaurantes, bares y hasta un cine. Además, se encuentra el famoso monumento a Bolívar y San Martín,  también conocido como el Hemiciclo de la Rotonda, que conmemora el famoso encuentro  para decidir sobre el futuro de la ciudad de Guayaquil y la independencia de Sudamérica.

Una de las paradas obligadas es en barrio más antiguo y más bohemio de la ciudad, llamado Las Peñas. Este barrio de estilo colonial era la residencia de pescadores y artesanos. Hay varias confiterías que te ofrecen un delicioso chocolate acompañado de tortas. El cerro de Santa Ana se encuentra  junto a él. Fue declarado Patrimonio Cultural en 1982. En la cima, hay una capilla y un faro que a pesar de que parecen bastante antiguos fueron construidos en el año 2003. Para llegar a la cima y tener una vista panorámica de Guayaquil, deberás armarte de paciencia y subir 444 (están numerados) como dato curioso en el escalón 163 se encuentra un pequeño monumento que representa el punto exacto donde se creó la ciudad de Guayaquil. Durante todo el trayecto hay puestitos y bares. Lo típico es subir degustando una granita.

Día 3 En bus, nos fuimos hasta Montañita. Tuvimos la mala suerte que el clima no nos acompañó durante nuestra estadía. Es un lugar muy pequeño, ideal para surfistas, estaba lleno de marplatenses. Así y todo, un día pudimos disfrutar de la playa y del mar, que a diferencia del frio mar atlántico al que estamos acostumbradas, aquí es cálido. Te recomiendo que vayas con poco peso de equipaje o mochila, ya que la mayor parte de las calles son de arena, con lo cual la valija con rueditas dificulta el camino (¡lo digo por nuestra experiencia!). El centrito está  minado de puestitos artesanales.

Día 4 Compramos un tour full day a la isla de Plata, en el centro hay puestitos que venden excursiones por todos lados y los precios son iguales en todos. Te llevan en traffic hasta Puerto López para luego embarcar. Durante el trayecto hasta la isla, fuimos acompañadas por delfines. En un momento, se para la embarcación para hacer snorkel. Hay infinidad de peces de diferentes colores, no  te querrás  mover del agua ya que es muy cálida. Después de aproximadamente una hora volvimos a emprender viaje. Cerca del puerto, se divisan grandes tortugas acuáticas. Una vez llegado al lugar,  te dan una explicación de la diferente flora y la fauna. Hay para  elegir diferentes senderos para hacer trekking e ir observando la vegetación y los animales autóctonos. Pudimos ver un sinfín de aves, entre ellas los piqueros que son aves con patas azules… Solo allí las podrás ver. A la vuelta, de lejos, ¡vimos ballenas! El tour es muy recomendable. La otra opción  es que vayas hasta Puerto López por tus medios y tomes una embarcación en el puerto.

Día 5 Viaje a Cuenca en bus. Es un viaje eterno. Además suben a cada rato vendedores ambulantes y la gente pone la música a todo lo que da, la verdad no fue un viaje placentero. Son casi nueve horas más de viaje. Ese día solo recorrimos cerca del hotel. Cuenca fue declarada patrimonio de la humanidad en 1996. Visitar Cuenca de noche es mágico.

Catedral de Cuenca

Guayaquil

Ave de Pata Azul

Guayaquil

DIA 6 Muchos de los hoteles de Cuenca fueron casas y mansiones coloniales adaptadas. Este solo hecho ya las vuelve atractivas debido a su arquitectura colonial. Muchos de estos hoteles cuentan con restaurantes en los que al solo sentarse, estás viviendo una inmersión en la historia. En Cuenca, para que tengas en cuenta hay freewalking, es una opción para recorrer de la mano de un local. Fuimos en bus interurbano hasta  Chordeleg, un pequeño pueblo ubicado a una hora de Cuenca, que fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en el año 2000. Es famoso por su fina joyería de filigrana (se encuentran collares, pulseras y aros de oro y plata de excelente calidad). Allí, casi todos los  locales están alrededor de la plaza principal, por lo que un paseo de compras es muy sencillo y divertido. El paisaje del trayecto es bellísimo.

De Chordeleg tomamos un bus a Gualaceo (son menos de diez minutos), Gualaceo goza de fama en la fabricación artesanal de calzado. En las vitrinas, hay una infinidad de zapatos de diferentes modelos y colores, en diversos materiales (cuero, sintético, tela…) y a precios accesibles. Hay  diseños que enamoran.

Día 7  Viaje de Cuenca a Baños. Son aproximadamente siete horas de viaje en bus. Nos alojamos en el hostal Chimenea, muy bien ubicado, y un desayuno increíble de delicioso. Baños me enamoró, es más, si volviera me quedaría más tiempo… Es la meca de la aventura… infinidad de opciones para elegir. Ese día recorrimos el centrito que es pequeño, pero muy lindo, con restaurantes con cocina nacional e internacional. Uno de los platos  típicos es el cuy con papas (te sirven el animal con la cabeza y patas, cosa que impresiona un poco), la carne se asemeja al pollo. En el centro, compramos el tour a la selva, es una visita que no puede faltar en un viaje a Ecuador, sobre todo si buscas naturaleza, adrenalina e interactuar con poblaciones indígenas.

Día 8 Sí o sí debés vivir la aventura en la selva ecuatoriana. ¿Sabías que la selva amazónica forma parte de las Siete Maravillas Naturales del Mundo?  En el tour full day, explorás el Amazonas, y te acercás a monos y caimanes en un centro de rescate de animales. La parte más linda es remar por el río Puyo en canoas de madera. Además, se visita una comunidad quechua en la que tendrás la oportunidad de examinar como hacen collares y pulseras con diferentes tipos de semillas y probar chicha. Si te animás, te pintan la cara con diferentes formas, las cuales tienen un significado especial para ellos.

Día 9: En bus de línea (colectivo para los argentinos), fuimos a la casa del árbol, donde se encuentra la hamaca del fin del mundo… Es una sensación maravillosa, como si estuvieses volando. Debo decir que animarse a subirse cuesta un montón, sobre todo las que tenemos miedo a las alturas. Pero vale la pena hacerlo. Luego, fuimos  al Parque San Martín, este complejo te ofrece la posibilidad de realizar múltiples actividades de aventura, como canopy o Zip line (850 metros y 350 metros), caminata sobre el puente tibetano (90 metros de longitud), y paseo en tarabita (canastillas mecánicas que se deslizan sobre cables). Todas estas actividades te generarán sensaciones de adrenalina extrema. La entrada no recuerdo cuanto salía, pero no era costosa.

Día 10 Visitamos el  ícono de Baños: el Pailón del diablo. Realmente es muy lindo el lugar. Llevá algo para proteger la cámara del agua ya que siempre hay como una neblina y el agua de la cascada… En la entrada, hay unos puestitos de comida, ahí probé la banana asada, ¡realmente deliciosa! Es muy rica la banana ecuatoriana y asada, el sabor para mí se asemeja a una batata.

Casa de gobierno Quito

La mitad del mundo

Cuenca

Día 11 Contratamos un tour full Day (salís como a las 6 am) al volcán Cotopaxi, esta excursión te conviene en precio y porque no hay mucha gente que la haga desde Baños, con lo cual es prácticamente un tour privado, al precio más barato que si lo hubiéramos hecho desde Quito. La época que fuimos no era precisamente la ideal para hacerlo, ya que a fines de julio hay muchísimo viento… Es bastante empinado el trayecto y con viento en contra se nos complicó… Pero, ¡es una experiencia increíble y una vista maravillosa! Además es una sensación rara estar caminando en una especie de arena negra (volcánica). Es un tour que sí o sí debés hacerlo con guía ya que de lo contrario no te dejan subir. Te recomiendo llevar bastones.

Día 12: Baños Quito, son aproximadamente cinco horas en bus. Como verás, todos los trayectos son importantes, por lo que está bueno ir acompañado de una buena lectura y música.

Quito es bellísima y llena de vida. En esta ciudad, tengo una anécdota muy divertida (ahora que pasó el tiempo) y que me sirvió muchísimo para los viajes siguientes. Cuando llegamos, compramos el pasaje del trole para ir a la zona de la Mariscal. Mi amiga se subió con su valija, yo estaba pegada, pero fue en cuestión de segundos que se cerró la puerta y arrancó. ¡Me quedé mirando como desaparecía el trole con cara desencajada! Mi amiga era la que tenía toda la info de dónde íbamos a alojarnos y como llegar, (lo único que recordaba era la zona y el color del alojamiento, es decir, ¡cero información tenía yo!). Pensé que iba a regresar a esta estación así que me quedé como Penélope… Pasó el tiempo y no volvió… Ella pensando que sabía cómo llegar, me esperaba en el hostel. Así que nuevamente fui a la policía (allá hay una rama de la policía que se especializa en turismo), le expliqué la situación: no recordaba donde me hospedaba, solo la zona. Me llevaron en el móvil policial (la experiencia fue rara, iba donde van los presos) hasta otra oficina más céntrica, por internet me ayudaron a buscar el alojamiento (solo sabía el color de las paredes y que estaba en La Mariscal). Si googleas en la Mariscal, ¡hay infinitos! Después de mirar detalladamente uno por uno (parecía estar buscando la cara de un delincuente) descubrí cual era. Así que muy amablemente me llevaron hasta ahí, donde mi amiga estaba esperándome, ya llevaba como cuatro horas. Al llegar, me enteré que habían sobrevendido y que no quedaba espacio, por lo que nos alojamos en otro cerca. En conclusión: llévense impreso y en el celular todo recorrido y no dependan de su compañero de aventuras. A partir de ahí, siempre hago eso. Parece una obviedad, pero yo confiaba ciegamente en mi amiga que es re organizada.

En  Quito, nos movimos en transporte público a todos los lugares, sin ningún contratiempo. Así que lo recomiendo. Las líneas con las que se puede recorrer la ciudad de manera más rápida que los buses, son: el trole, metrovía y eco vía, Poseen paradas establecidas y tienen vías exclusivas que permiten circular de manera más fluida ante el fuerte tráfico de Quito en horas pico.

La Mariscal  es ideal para alojarse, ya que uno encuentra un  ambiente cosmopolita y divertido, donde se puede  comer, cenar, oír música en vivo, y  disfrutar de la noche. Visita obligada también por su especial construcción.

Día 13 Visita a la ciudad de mitad del mundo. El monumento queda alrededor de quince kilómetros al norte de Quito. Con el transporte público, se puede llegar hasta allí por un valor súper económico, por lo que sería una pena si contratás un tour,  cuesta bastante. Desde La Mariscal se puede tomar, hay que bajarse del trole en la estación la ‘Y’ (está muy bien señalizado todo el transporte público).  En ese lugar, que es una estación de transferencia, simplemente hay que tomar el bus que dice ‘Mitad del Mundo’, se llega luego de más o menos una hora de viaje.

El Monumento a la Mitad del Mundo se encuentra dentro de un parque, que cuenta con varios museos y casas de artesanías. Hay varios experimentos que resultan bastante curiosos y divertidos. Uno de ellos  es equilibrar el huevo sobre un clavo. Cosa de cuentos parece. ¿Sabías que debido a la ubicación geográfica de la mitad del Mundo y la fuerza centrífuga aquí siempre pesas aproximadamente un kg menos?

Yo había leído sobre un pueblito cerca de ahí, y había visto fotos muy lindas, por lo que averiguamos como llegar. Justo el hermano de una chica que trabajaba en una heladería era remisero, así que él nos llevó por un valor accesible.

El Cráter del Pululahua se encuentra a varios kilómetros más al norte de allí. Se trata de un pueblito agricultor ubicado dentro de un cráter. Por la tarde, la niebla empieza a descender y la tapa completamente. La realidad es que no nos deslumbró el lugar. Aunque el camino para llegar es muy lindo, sobre todo cuando desde arriba del cráter comenzás a bajar hasta el pueblo.

Día 14 Recorrimos cada una de las callecitas y casi todas las Iglesias (que por cierto son bastantes). También visitamos la casa de gobierno en donde te hacen una visita guiada, podés apreciar cada uno de los regalos que reciben los diferentes presidentes de otros líderes mundiales, todos expuestos en diferentes vitrinas. También podés estar un ratito en el balcón donde hacen muchas veces los discursos, es muy lindo ver la plaza desde allí.

La verdad es que Quito tiene muchísimos rinconcitos para visitar, si viajara de nuevo sin duda iría a Quito más días en vez de a Guayaquil.

Bebiendo chicha mi amiga Gaby

Cenando con guías del tour a la selva en Baños

Selva

Cotopaxi

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