CUSCO CULTURA & TRADICIÓN
Hoy partí de Buenos Aires hacia la ciudad de Cusco, vi por la ventana del avión muchas montañas asombrosas. Al llegar, tuve mucho miedo, por mi tolerancia a la altura, la altura del Cusco es 3345 mnsnm. Como en son de broma, me dijeron que estaba cerca Dios, que aquí Dios te podía escuchar y podías llamarlo, y que la llamada cuesta mucho menos. Bueno, solo pedí que no me de mal de altura. Al llegar al hotel, tomé un té de Coca, ya que me explicaron que era bueno para la altura, y me ayudaría a no tener mareos, dolor de cabeza y molestias en el estómago.
A la tarde, me pasaron a buscar y el primer lugar que visitamos fue un templo llamado Qoricancha. El guía nos empezó a comentar que este templo estaba adornado a base de oro y piedras preciosas. Luego, nos fuimos a Sacsayhuaman, donde aprecié construcciones de piedra de cuatro a cinco metros de altura. Continuamos nuestro viaje hacia Qenqo, un pequeño templo donde podían verse los solsticios de invierno (se cree que allí adoraban a los dioses incas, como el sol, la luna, las montañas y la tierra). Este terreno fue ideal para galerías subterráneas, las cuales son uno de los principales atractivos del sitio. A 500 metros de Qenqo, sobresalen unas construcciones de roca tallada en forma de monos, de ahí que se lo conoce como templo de los monos. Los incas realizaban sacrificios humanos. En Qenqo se cree que existió una sala mortuoria denominada sala de sacrificios. En esta estructura, se encontraron pisos, paredes, techos y nichos, por lo que se presume se realizaron sacrificios humanos y de animales, así como embalsamientos. A este lugar, se ingresa con un Boleto turístico del Cusco. Desde plaza de armas, se puede ir en bus que son aproximadamente quince minutos, caminando 45 minutos o contratando un city tour, como hice. Luego, fuimos a Pukapukara, una pequeña construcción a base de piedras pequeñas y que servía como refugio para los Chasqui (persona que llevaba información en el imperio Inca), y por último visitamos a Tambomachay. Me quedé más que impresionada, porque allí se puede apreciar como los incas dominaban la hidráulica. Retorno al hotel. Por la noche, salí a caminar por la ciudad, ver los templos iluminados hacía que se creara una atmósfera con mucha magia.
Al día siguiente, me levanté temprano, me comentaron que iría a un lugar maravilloso, tomé el bus rumbo a Pisac mercado. Allí pude comprarme muchos recuerdos, luego ascendí a un lugar llamado Pisac, en este lugar los incas se lucieron con su construcción, al pie de una montaña construyeron muchos andenes (lugares agrícolas), y centros religiosos. Es uno de los más importantes y visitados del Valle Sagrado. Después fuimos a Ollantaytambo, en el lugar tuve que subir más de 150 escalones y el guía nos mostró una montaña con un rostro de Pachamama, Dios de los Incas. Ollantaytambo es un pueblo del Valle Sagrado, que es conocido por sus ruinas. Algunos puntos de mayor interés son el Templo del Sol y la fuente de los Baños de las princesas. El centro histórico tiene calles de adoquines de la época de los Incas. Caminé por el pueblo colonial, y descendí a la estación, donde abordé el tren con dirección al pueblo de Aguas Calientes.
El día esperado llegó, por fin ascenderé a la ciudadela Inca que tanto había escuchado, tomé el bus, después de un viaje de treinta minutos, arribé a la ciudadela, ante todo quedé boquiabierta, y con muchas dudas en la cabeza. Por ejemplo: ¿cómo lo construyeron? ¿Cuántos lo construyeron? Está demás decir que tomé infinitas fotos. Ya tarde, tomé el bus con dirección al pueblo de Aguas Calientes , y luego a la estación de tren. Durante el viaje, cansada de caminar y disfrutar tantas cosas hermosas y asombrosas, me dormí y recién me desperté en Ollaytantambo. Allí, abordé el bus con destino a Cusco.
Chinchero Valle Sagrado
Cusco
Valle Sagrado











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